decimonono:nextdoorguy: Antonio Gisbert - Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las
decimonono: nextdoorguy: Antonio Gisbert - Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga. 1888. Museo del Prado. «El general D. José María de Torrijos, «en cuerpo tan dispuesto, en armas tan mañoso, en ánimo tan esforzado, en juicio tan delicado, en condición tan bienquisto y en edad tan mozo», peleó por la independencia de la patria en la primera invasión francesa, y por la libertad en la funesta campaña de 1823, y habiéndose refugiado en Gibraltar, salió de allí en 1831, engañado con falsas promesas, para desembarcar en Málaga y proclamar la Constitución de 1812, como años antes habían salido de la misma plaza inglesa y con igual propósito el coronel Valdés para Tarifa y el regidor del Ayuntamiento de Madrid D. Pablo Iglesias para Almería: Valdés tuvo la fortuna de librarse de sus perseguidores; Iglesias, preso en Cullar de Baza y conducido á la Cárcel de Corte de Madrid, fue ahorcado en la plaza de la Cebada el 25 de Agosto de 1825; Torrijos y sus compañeros, aprehendidos con las armas en la mano en la alquería del Conde de Mollina, cerca de Málaga, fueron fusilados por la espalda, y en dos tandas, en la playa de San Andrés, á las once y media de la mañana del II de Diciembre del citado año 1831, «y la católica España (escribe la viuda del héroe de aquella triste jornada, Sra. D.ª Luisa Sáenz de Viniegra, en su Vida del general Torrijos) vio por primera vez una ejecución patibularia en día festivo, pues era domingo, para la que González Moreno (el capitán general del distrito) tuvo que pedir permiso, por estar prohibido por los cánones, al Obispo de la diócesis, que lo era entonces D. José Bonell y Orbe». Cincuenta y dos eran los compañeros de Torrijos (no cuarenta y nueve, según se dice en un libro recientemente publicado), y entre ellos hombres como D. Juan López Pinto, teniente coronel de Artillería; D. Manuel Flores Calderón, presidente de las Cortes de 1823; D. Francisco Fernández Golfín, ministro de la Guerra en dicho año; D. Francisco de Borja Pardio (no Pardillo, como se dijo en la Gaceta extraordinaria de Madrid del 15 de Diciembre de 1831); D. Domingo Valero y Cortés, capitán de la Milicia Nacional; D. Francisco Arcas, capitán de buque mercante; D. Manuel Real, hijo del general Real (y no mencionado en dicha Gaceta extraordinaria); Sir Roberto Boyd, oficial del ejército británico, y otros no menos distinguidos. «Llegaron al sitio fatal (leemos en la Vida del general Torrijos). La tiranía, bajamente envidiosa y cobardemente avara de toda gloria para su víctima, no le permitió mandar el fuego y recibir la descarga sin vendarle los ojos, única gracia que mi esposo se había permitido pedir. Se manifestó urbanamente agradecido á su confesor: dio á conocer su satisfacción por la conformidad y entereza de sus compañeros, y saludando con éstos el objeto de sus afanes y la causa que le había empeñado en este mismo sacrificio con un enérgico Viva la Libertad, cayó mi esposo y cayeron sus 52 compañeros á los mortales rayos lanzados á la voz de la perfidia, por orden de la airada y sangrienta tiranía.» Esta horrible hecatombe, cruenta escena de las discordias civiles de la patria, es el asunto del cuadro que reproducimos (sobre fotografía directa de Laurent) en el grabado de la pág. 121, titulado Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros, y original del eminente artista D. Antonio Gisbert. Las víctimas están en fila y atadas; la figura de Torrijos es admirable de verdad; las de Flores Calderón, Sir Roberto Boyd, Fernández Golfín, López Pinto y Ruiz Jara expresan con pasmosa exactitud sentimientos diversos; completan la composición las de los otros sentenciados, las de los frailes, las del piquete de granaderos que se distinguen en segundo término, y el montón de cadáveres de la primera tanda, todos á la orilla del mar, destacándose entre las colinas lejanas y el nebuloso cielo de invierno. El Sr. Gisbert, insigne autor de El Suplicio de los Comuneros y El Desembarco de los Puritanos en la América del Norte, ha ejecutado una obra artística verdaderamente magistral, página de historia que contribuirá á perpetuar el recuerdo de aquellos desventurados mártires de su fidelidad á un juramento sagrado, y víctimas tal vez de cobarde perfidia. Este cuadro, que se encuentra expuesto en el Palacio de Exposiciones del Parque de Madrid, pertenece ya al Estado.» La Ilustración Española y Americana, 30 de agosto de 1888. I’m reblogging all my flagged posts because i’m that petty -- source link
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